La tecnología en nuestras vidas, lo que pienso al respecto

En estos últimos días en que mi carga de trabajo ya no es pesada, me he puesto a ver muchos videos sobre los alcances de la Inteligencia Artificial (IA). Más que nada, la parte de si tiene un límite; y la carrera entre empresas por desarrollar la mejor IA del mercado.

No hace mucho vi un video sobre un incidente ocasionado por agentes de IA de Anthropic y de OpenAI, dos empresas del ramo, en el cual se relataba como dichos agentes en una prueba de seguridad, lograron salir de sus propios entornos y hackear a otra empresa, la cual no tiene ningún vínculo sobre las dos mencionadas anteriormente, y eso me dejó impresionado.

Básicamente, cobraron vida. Se les programó con parámetros estrictos para obtener una recompensa, y al verse limitados por las barreras programadas previamente por personas, decidieron buscar alternativas, rompiendo normas éticas y legales. Y más de uno habrá pensado lo mismo: "Terminator" está empezando.

No soy una persona que le preste mucha atención a la IA, mucho menos dependo de ella en gran medida para cuestiones de trabajo. Sin embargo, mi curiosidad siempre ha sido muy grande, por ello es que siempre me intereso en todo tipo de temas.

Tampoco, es el objetivo de esta publicación incitar a una paranoia citando las películas de Terminator. Si ya las vieron, recuerdan, Skynet, de repente sus sistemas de inteligencia artificial empiezan a tomar decisiones propias, atacan otros países, y desatan una guerra de proporciones épicas que culmina en la búsqueda por exterminar la raza humana por parte de las máquinas.

En fin, mi punto es recalcar la influencia de la IA y la tecnología actual en el comportamiento de las personas. Por lo que he notado, cada vez más dependen de ella para solventar tareas, tanto muy pesadas, desde programar códigos de computación, edición y creación de video, y otras que la verdad son triviales, como escribir oficios, contestar correos, revisar estados de cuenta, hacer reportes de todo tipo.

Y es aquí en donde sinceramente me disgusta ver como la gente ya se está acostumbrando a que la IA le realice tareas muy básicas, bajo la excusa de "me ahorra tiempo". Y a esto yo contesto "¿Tiempo para qué?" para desperdiciarlo en Instagram o Facebook seguramente, porque hoy en día no concebimos la existencia sin las redes sociales, y la enajenación en ellas.

Muchos aluden que la automatización mejora todo. Sinceramente no veo dichas mejoras. Cuestiones tan simples como contestar mensajes, elaborar ciertos reportes, a la gente pareciera que ahora le toma una eternidad; cuando se supone que con la tecnología actual esto debería resolverse en minutos, pero no es así.

Un día estaba en una junta de trabajo. Mi profesión es docente y en dicha junta un colega dijo de repente "Hay una página que ya te hace el examen, pero yo no sé...". Lo que dijo es que para los que eran flojos e incapaces, había un modo de brincarse la carga de elaborar un examen desde 0, aunque para no verse como un idiota, dijo algo así como "a mí me contaron, pero no sé". 

Este hecho me resultó repugnante. Se supone que un profesionista no debe tener problemas en realizar sus funciones porque para eso se preparó y estudió. Y otra persona en dicha junta de repente frunció la cara y casi con tristeza dijo "ay, tengo que elaborar otro examen". Eso me reveló que este par de inútiles que se dicen profesores no lo son ni de nombre. Y no es el hecho de que sean estúpidos, sino que dañan al alumnado con sus acciones.

¿Por qué ese daño? porque al buscar que algo más te haga tu trabajo, pierdes la parte de la contextualización de tu clase como docente, tardarás más tiempo en la revisión, no detectas errores, y tu capacidad de creación, de improvisación y conocimientos no crece. En pocas palabras, enseñas una cosa, pero evalúas con otra; porque no tienes la suficiente habilidad para hacerlo tú mismo. Das lástima como profesionista y mejor deberías renunciar.

Y siguiendo relatando sobre estos pseudo-profesionistas, un día tuve que aceptar que un alumno que había iniciado con otro docente, se integrara a uno de mis grupos. No tuve problema, salvo que le pedí al colega me pasara sus porcentajes al momento, para que yo pudiera promediar sus calificaciones sin afectarlo.

Aquí viene lo sórdido, el otro dizque profesor sólo me pasó ciertos números pero sin promediarlos. Me pidió que yo hiciera eso. Eso de entrada me hizo ver que trataba con un pendejo o un remedo de maestro. Le había aplicado un examen una semana antes y aún no tenía sus promedios parciales. Increíble su nivel de estupidez. Y como aplicó un examen en línea, cosa que ya estaba prohibida, para que yo no pensara que él estaba incumpliendo ciertas reglas me dijo al pasarme la puntuación del muchacho "Nada más que no creo que a la coordinadora le guste que se le diga al alumno cuantos puntos obtuvo".

Lo que dijo fue en sí, que como siempre usaba el mismo examen y que era en línea, cosa que como dije, estaba prohibida, yo no debía reportar nada porque si no, el muy tarado tendría la "difícil" tarea de hacer exámenes distintos e imprimirlos. Pal cabo decidí no hacer escándalo y sólo cumplir con mi trabajo.

Me dijeron tanto el otro docente como la coordinadora que mi nuevo alumno era problemático. En realidad nunca lo fue. Simplemente que el colega no sabía hacer bien su trabajo, y como estaba encasillado en una forma tan errática de trabajar, no le gustaba que lo sacaran de su cuadratura de mentalidad. Un asco la verdad. 

Por eso en juntas de trabajo no suelo opinar, porque cuando los otros a mi alrededor los veo diciendo estupideces, prefiero no hablar para no alargar la junta; y que no me arrastren a su círculo vicioso.

Nunca pensé que la tecnología tuviera un uso tan deficiente en profesionistas pero es así. Desde personas que no saben formular una hoja de cálculo,  instalar software, utilizar plataformas educativas, que les gusta plagiar documentos o información, entre otras cosas.

La tecnología en lugar de mejorar nuestra calidad de vida, la está empeorando. La gente es cada vez más perezosa, su creatividad es casi nula ya. Las personas ya no pueden gestionar su carga de trabajo, menos sus mensajes diarios, al grado de que pueden pasar dos días sin contestar mensajes de correo o mensajería instantánea. Y en las redes sociales, las adulaciones las contestan en cuestión de segundos.

Esa es la parte en la que me gusta hacer hincapié en cuanto a que uso le estamos dando a la tecnología actual. Básicamente, es aprovecharla para la vanidad, pero para mejorar nuestras habilidades como profesionistas no. Le estamos dando un mal uso. En lugar de aprender, la gente busca que algo o alguien más les resuelva un problema. Nos estamos volviendo autómatas, y nuestra capacidad cognitiva se está reduciendo más y más.

Recuerdo que en mi caso, aprendí computación básica a la edad de 20 años, y la primera computadora que tuve fue en 2003. En aquellos tiempos, todo era más lento, el software era muy limitado aunque la funcionalidad y la lógica con que funcionaban las cosas era mejor. Hoy la gente se desespera porque no le carga una foto en redes. En mis tiempos de estudiante, esperabas casi 5 minutos para que el sistema operativo iniciara correctamente, y casi dos minutos para que cada operación que realizaras en Office, se completara.

El detalle es que ahora incluso los desarrolladores creen saberlo todo, y por eso cometen errores. Las actualizaciones terminan por descomponer en lugar de mejorar, porque están pensadas desde la vanidad, y no desde la funcionalidad. No usan el sentido común, sólo buscan impresionar pero sin sustento.

La tecnología te puede ayudar bastante si le sabes sacar provecho. Si aprendes como funciona un sistema operativo, puedes hacer que el software que tienes funcione mejor y no tengas problemas recurrentes; e incluso puede que tú mismo repares errores sin tener que gastar dinero en un ingeniero que puede que te engañe con tecnicismos y no te repare nada al final. Si sabes como funciona una nube, puedes proteger mejor todo aquello que subes a la red.

Hoy todo está al alcance de la mano. Puedes aprender cualquier cosa viendo videos, leyendo y contrastando mucha información disponible en el internet.

Si quieres contratar un servicio o bien vas a ofrecer tus servicios a una empresa o a iniciar un nuevo trabajo, puedes consultar rápidamente la reputación del empleador, para saber si no estás cayendo en un fraude. Sin embargo, todo esto es desaprovechado por la gran cantidad de tiempo que le dedicamos al narcisismo de las redes sociales, las cuales te absorbe mucho tiempo, por lo que cuando necesitas indagar cierta información valiosa, simplemente tu estado mental está agotado y no lo haces. Por ende, puede que pagues un precio muy alto por no saber utilizar la herramienta que estaba a tu alcance fácilmente.

Y volviendo a la IA, yo sólo la uso para editar fotos. Sinceramente, no le veo otro uso. Puedo solventar mi trabajo sin depender de dicha herramienta.

Aún así, me asusta el hecho de como ahora las grandes compañías invierten muchísimo dinero en desarrollo de Inteligencia Artificial, porque el mundo la ve como la gran panacea. De ahí que haya una carrera entre países para ver quien crea la mejor IA, pero ésta tiene como objetivo hacer de la mente humana un objeto aletargado, conformista, y que busca sólo la autocomplacencia. 

La verdad es triste ver un mundo lleno de tecnología, pero a la vez estéril. Tienes tus contactos en redes, pero no quieres hablar con ellos, temes que no haya un diálogo interesante y todo se reduzca a expresiones a modo. Temes decir o publicar algo, porque eso podría hacer que pierdas a esa persona de contacto con la que rara vez hablas por la misma red en que se agregaron.

La tecnología ya permite falsear la realidad en formas que nunca hubiéramos imaginado.

Para nosotros que en el año 2000 tener un correo electrónico era como haber ido a la luna, ver los nuevos avances no nos causa mucha sorpresa ya. 

Pero está el lado malo. Ahora se puede mentir fácilmente en internet, y la gente es bastante crédula porque sus mentes se han degenerado por el enajenamiento de consumir contenidos simples que no causen fatiga. Pero al final si la causan, al grado de que al pasar tanto tiempo en ellas, ya perdiste oportunidades de salir a respirar aire, de convivir en persona con alguien, mirar los ojos de la otra persona, las risas, el tacto. Todo eso te causa desgano porque le diste más tiempo de vida a las redes sociales.

Recuerdo que entre 1998 y 2004, el Latinchat era un foro de internet para hacer amigos virtuales. Quizá no era una forma de conocer gente en persona, pero cuando menos el entorno podía sentirse orgánico. En las redes sociales ya no es así. 

La IA precisamente ha hecho el mundo cada vez menos orgánico, más frío. Está acabando con el encanto de aprender mediante el contacto humano, la réplica, el intercambio de ideas, propuestas vistas desde el lado de la sensibilidad y la empatía. Eso ya está muriendo. Y de ahí que en mi caso prefiera mejor alejarme lo más que pueda de ese mundo estéril que es las redes, y desde luego la IA, que no me gustaría que acabara con mi mente, dejándola prácticamente en estado vegetativo.

Esperemos que lo que se ve en las películas de Terminator nunca se llegue a cumplir, aunque con todo lo que se ha visto no parece algo lejano. Pues así como ocurrió en 2001 con los aviones que chocaron contra el WTC en Nueva York, la realidad supera cada vez más a la ficción.


Comentarios